La corrupción podría combatirse aumentando los feriados, decía el querido humorista Alberto Calliera. Tal vez uno de los pocos aspectos benéficos que trajo la pandemia, acompañada de la cuarentena en 2020, fue un marcado descenso de la cantidad de siniestros viales, así como de lesionados y muertos. Al levantarse la interdicción de la circulación, todo pareció volver a la normalidad.
La directora del hospital Padilla comentó en mayo pasado que durante el período más estricto de cuarentena el año pasado, los accidentes de tránsito habían descendido considerablemente. “Hubo meses con una baja de hasta un 65 por ciento y eso permitió descongestionar el hospital y poder tener camas disponibles en terapia intensiva para otros pacientes con diferentes necesidades, pero es una cifra que lamentablemente fue paulatinamente en aumento”, dijo.
Los accidentes de motociclistas se ubicaban en primer lugar en la luctuosa estadística, con un 80 por ciento de incidencia. Se observaba un claro incremento de accidentes -entre el 20% y el 50% respecto a otros días- durante los fines de semana. Solo en el Día del Trabajador habían ingresado a la guardia del Padilla 28 pacientes víctimas de accidentes de tránsito.
El no uso de casco, el consumo de alcohol o drogas al momento de manejar, ignorar la importancia del uso del cinturón de seguridad y de las normas de tránsito, influyeron directamente en estos siniestros viales.
Según datos del Observatorio de Seguridad Vial, hasta septiembre pasado, fueron 159 tucumanos los que murieron en un accidente de tránsito. Prácticamente la mitad de esas personas (el 42%) tenía entre 15 y 34 años. El deceso de varones por esta causa cuadruplica al de mujeres, según los datos del Observatorio de Seguridad Vial en este 2021. Y seis de cada 10 víctimas son usuarios vulnerables de las calles y rutas porque van en moto sin usar casco.
De acuerdo con el estudio “Estimación de costos de hospitalización por lesiones asociadas al tránsito en un hospital público de Tucumán”, realizado en el hospital Padilla, la atención de un accidentado cuesta hasta $ 140.000 por día.
Se indica que el 79% de los heridos en choques son varones y mayormente tienen entre 21 y 40 años. Las motos aparecen en el 77% de los casos y los autos en el 10%. Un 9% son peatones. Los pacientes graves (el 25%) permanecen más de 30 días en servicios quirúrgicos (costo promedio: U$S 7.252). En estudios complementarios el hospital invierte U$S 180 por paciente; en cirugías, U$S 823 y en internación, U$S 1.320. Entre radiografías, tomografías, ecografías, resonancias magnéticas y análisis se gastan en seis meses U$S 81.875; en intervenciones quirúrgicas, unos U$S 101.838 y en prótesis e implantes, U$S 376.717.
La imprudencia, la transgresión a las normas, los controles insuficientes son tres de las causas de que la estadística vial siga engordando. Si en tantos años, no se ha hecho carne en los conductores el uso del casco y del cinturón de seguridad, significa que hay fallas en la educación vial y en la aplicación de la normativa; tal vez las sanciones a los infractores deberían ser más onerosas y severas, para desalentar drásticamente la transgresión.
Las autoridades deberían preguntarse qué es lo está haciendo mal o no directamente no hacen. La realidad indica que hay conductores tucumanos que desprecian no solo su vida, también la de los otros.